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Ampliacion Museo Nacional del Prado | Rafael Moneo

Con la culminación del proyecto de Rafael Moneo en torno al área de los Jerónimos, el Museo del Prado completa la ampliación más significativa de sus casi doscientos años de existencia. Este proyecto, que incluye la creación de nuevas salas de exposiciones y la restauración del antiguo claustro de los Jerónimos, forma parte de un programa continuado de expansión que prevé la incorporación al Prado de distintos edificios de su entorno como son el Casón y el Salón de Reinos, últimos vestigios del antiguo Palacio del Buen Retiro. El Museo del Prado conforma así un Campus museístico original que refuerza extraordinariamente la rica oferta de uno de los distritos de arte y cultura más importantes del mundo como es el «Paseo del Arte» en la capital de España.

Esta ampliación supone la culminación de una parte importante de la creación del nuevo Campus del Museo del Prado, la que se refiere a la extensión del edificio principal del Museo en el área del Claustro de los Jerónimos según el proyecto del arquitecto Rafael Moneo. Después de la convocatoria de dos concursos el proyecto de Moneo fue elegido para la ampliación del Prado en 1998. Su ejecución empezó en febrero de 2002 bajo la supervisión del Ministerio de Cultura.

El nuevo edifico incorpora más de 22.000 metros cuadrados de superficie (un incremento de más de un 50% sobre la superficie actual), y permite disponer de una forma más ordenada y amplia los diferentes servicios públicos y funciones relacionadas con la exhibición y conservación de las colecciones del museo.

EL PLAN MONEO

La fórmula de ampliación ingeniada por Moneo propone, respetando el antiguo edificio, su entorno y las arquitecturas colindantes (la Iglesia de los Jerónimos y la Academia Española), unir el Museo con un complejo formado por una construcción de nueva planta y el Claustro restaurado de los Jerónimos. La solución dada, que ha permitido al Museo extenderse en la totalidad de la única área disponible en sus inmediaciones, libera además la fabrica original permitiendo que ésta se vea como Villanueva la proyectó.

Desde el exterior, el enlace entre los edificios antiguo y nuevo queda oculto por una plataforma ajardinada de boj que remite a los jardines del siglo XVIII ofreciendo una perspectiva urbana que se funde con el vecino Jardín Botánico. Por su parte, el nuevo volumen de ladrillo y granito edificado en torno al antiguo Claustro de los Jerónimos, se alinea con la fachada de la Iglesia de los Jerónimos dejando ver desde el exterior parte de la arquería restaurada y restituida. Su fachada se abre al nuevo espacio urbano a través de unas monumentales puertas de bronce encargadas por el arquitecto a la escultora Cristina Iglesias.

En su interior se desarrolla una sorprendente ocupación del terreno disponible: tres plantas de acceso público unidas por una doble escalera mecánica y otras cinco entreplantas para servicios internos del museo. La presencia predominante de piedra de Colmenar y bronce sirve de nexo con las calidades constructivas de la fábrica primitiva de Villanueva.

LOS NUEVOS ESPACIOS

La nueva arquitectura permite al Museo disponer de los espacios y las instalaciones adecuadas para el desarrollo tanto de su actividad interna de conservación y custodia de una de las más excelentes colecciones de arte del mundo, como de su actividad externa en relación con el público que lo visita o participa en sus actividades.

La ampliación rehabilita el uso de la entrada principal del edifico Villanueva, la llamada puerta de Velázquez, al conectar este acceso de forma directa con la ampliación a través de la gran sala basilical, convertida en hall de distribución para la visita a la colección. Junto a esta, dos nuevas entradas dan acceso a un amplio vestíbulo que conecta los dos edificios y donde se sitúan los principales servicios de atención al visitante, así como las nuevas tienda y cafetería. Por su parte, el desarrollo de la actividad expositiva y cultural del Museo se amplía extraordinariamente con la dotación de nuevos espacios para la celebración de exposiciones temporales y un nuevo y moderno auditorio. Al disponer de un acceso diferenciado desde el vestíbulo creado por la ampliación, el visitante podrá encontrar una oferta complementaria de actividades durante el horario de apertura del Museo. El nuevo edificio dedica una parte importante de su extensión a alojar departamentos y servicios que garantizan la conservación y la movilidad de sus colecciones (talleres de restauración, laboratorios, gabinete de dibujos y grabado y depósitos de las colecciones no expuestas).

La ampliación de los Jerónimos posibilita la recuperación de una cuarta parte de espacio en el Museo. Esta otra ampliación permite extender más la presentación de la colección, así como que servicios tan fundamentales como el Área de Educación dispongan de un espacio idóneo de ubicación.

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