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Arquitectura Obra Pública

Mirador de Abrante

Mirador-de-Abrante-1El 2 de enero de 2013 se inauguró en La Gomera una obra singular que pasará a convertirse en un icono de referencia turística: el Mirador de Abrante, al noreste de la isla, en el término municipal de Agulo.

El emplazamiento elegido está localizado en lo alto del risco de Abrante, a 620 metros sobre el nivel del mar, al borde de un impresionante acantilado con una caída vertical de unos 200 metros, todo un reto para la ejecución de la obra y un desafío para el visitante. El lugar presenta unas condiciones ideales para ubicar un mirador en el que se ofrezcan varios servicios y sea lugar de descanso para los senderistas.

La peculiaridad de este mirador es el voladizo de siete metros sobre el vacío, con el suelo y las paredes de vidrio estructural, sujeto con estructura metálica en su parte superior, y apoyado en viga de hormigón armado. Se ejecutó en el mismo emplazamiento del anterior mirador, donde un simple muro de piedra servía de parapeto, dando una mayor sensación de vértigo. Se desarrolla sobre una superficie de terreno de 3.150 metros cuadrados, de los cuales 243,97 se destinan a la edifi cación. En su interior se ubica un punto de información turística y una cafetería, para disfrutar de las impresionantes vistas del pueblo de Agulo, situado en su base, y de la isla de Tenerife con su Teide destacando sobre el horizonte.

Mirador-de-Abrante-2En diciembre de 2009, el Ayuntamiento de Agulo, en acuerdo plenario, cede a la Consejería de Turismo del Gobierno de Canarias 3.150 m2 –situados en el paraje conocido como El Mirador–, para la ejecución de este proyecto. Se justifica plenamente la adaptación de la obra pretendida con el planeamiento en vigor, ya que, de conformidad con las Normas Urbanísticas del PGO de Agulo, en lo relativo al régimen de suelo rústico de Protección Paisajística, establece entre otros usos y actividades autorizables en esta categoría de suelos, la ejecución y mantenimiento de las obras publicas de infraestructuras, los usos que se declaren de utilidad pública o interés social que hayan de emplazarse necesariamente en dicho suelo, así como los usos de ocio y actividades culturales de la población, ligados al disfrute y fomento del paisaje.

En un inicio se establecen tres zonas claramente diferenciadas para la nueva propuesta arquitectónica: una primera, para aparcamientos y accesos, dispuesta a la cota 0,00 m; una segunda, ajardinada, también a la cota 0,00; y una tercera, donde irá emplazada la edificación, que está dispuesta a la cota -1,50 m.

El terreno natural tiene un peculiar color rojizo, debido a que está formado por suelos ferralíticos, destacando sobre la sobriedad del basalto gris. Para lograr la cota actual de la obra, se realiza una excavación de unos 2 metros del terreno natural, logrando con esto que la edifi cación reduzca su impacto visual en el entorno, garantizando las vistas ya existentes en el lugar. La complejidad de la misma viene dada por ejecutarse al borde del acantilado, con una caída vertical de 200 m, teniendo que evitar tanto la posible caída de personas como de materiales procedentes de la propia excavación.

Fuente: Revista Cercha

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