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Torre Solar | Rio de Janeiro

torre-solar-brasil-2Rio de Janeiro será, por primera vez,  la sede de los Juegos Olímpicos que se celebrarán en  2016; su realización requiere  que la ciudad esté capacitada para albergar las diferentes actividades que implica el evento multideportivo, máxime si se tiene en cuenta que la Copa Mundial de Futbol se llevará a cabo en Brasil en 2014. Ello ha impulsado el diseño de diversos planes y proyectos que incluyen la adecuación y construcción de infraestructura y de diferentes equipamientos; no solamente deportivos, sino también destinados al desarrollo de actividades complementarias como complejos turísticos, hoteles, centros comerciales y de entretenimiento, entre otros, que deberán ejecutarse con celeridad en los próximos años.

Es la segunda vez en la historia de las Olimpiadas que un país latinoamericano es su anfitrión, después de México en 1968. La elección de Río de Janeiro como  sede de la trigésimo primera versión de los Juegos, que se celebran cada cuatro años, convierte a la ciudad en epicentro de la atención mundial  y se presenta como la oportunidad para que Río sea un ejemplo de arquitectura y urbanismo, como lo fue recientemente Beijing en 2008, y como lo está buscando Londres con la construcción de los nuevos edificios que requieren los Juegos Olímpicos en 2012.

torre-solar-brasil-3En esta ocasión se apuesta, de acuerdo con la tendencia mundial, a la construcción de un complejo olímpico que además de permitir el desarrollo eficaz de las actividades deportivas sea ecológico y sostenible, que permita a Brasil constituirse como un hito en la protección y conservación del medio ambiente. Bajo esta premisa, se ha desarrollado el plan maestro de la Villa Olímpica que, básicamente, se compone de cuatro clusters, interconectados por un nuevo sistema de transporte, que reunirán las principales actividades de las olimpiadas. Para que los Juegos puedan llevarse a cabo se utilizarán treinta y tres instalaciones existentes, de las cuales ocho fueron recientemente construidas para los Juegos Panamericanos en 2007; además será necesario construir once edificios y montar otras once estructuras temporales.

En este contexto, se previó la proyección de una torre de observación, en la isla de Cotinduba, como uno de los nuevos edificios más representativos del Complejo Olímpico, que cumpla con las funciones propias de un equipamiento deportivo y que también se erija como un símbolo de bienvenida a todos aquellos visitantes que lleguen a Río, por vía aérea o marítima. Con este propósito se organizó el Concurso Internacional de Arquitectura para los Juegos Olímpicos de 2016, la propuesta seleccionada fue la Solar City Tower, presentada por el grupo sueco RAFAA, Arquitectura y Diseño, con sede en Zurich, por constituirse como un proyecto ecológico que responde a los objetivos primordiales que se persiguen en la construcción de la Villa Olímpica, y   especialmente,  porque podría lograr que, por primera vez, la celebración de las olimpiadas se realice sin la producción de emisiones de carbono.

La Torre se desarrolla a partir de una estructura vertical, que consta de varios paneles solares ubicados en su parte inferior que recogen la energía solar durante el día, esta energía almacenada es canalizada y conducida hasta una bomba submarina, otorgándole la fuerza necesaria para extraer y transportar el agua hasta unas turbinas, que se encuentran en el interior del edificio; así, la energía generada en este proceso permite la producción de electricidad suficiente para que el edificio pueda funcionar en el día e, igualmente, para iluminar la torre y todo el sector durante la noche. Adicional a ello, parte del agua absorbida puede ser dirigida hasta la parte superior de la torre y expulsada desde allí, como una cascada, al mar nuevamente, con lo cual se podría reutilizar el agua. Este hecho no sólo constituye un ejemplo creativo del uso de los recursos naturales para la generación de energía sino que también representa un espectáculo visual que anima el paisaje urbano y natural de la isla, que convierte a la torre en un importante punto de referencia en el territorio.

torre-solar-brasil-0Este complejo urbano parte de una gran plaza, a sesenta metros sobre el nivel del mar, desde donde se eleva una torre de cien metros de altura aproximadamente, que se compone de diferentes elementos, destinados tanto al desarrollo de actividades deportivas como complementarias; entre los que se encuentran un auditorio, una zona de comidas y diferentes establecimientos comerciales ubicados en la primera planta. En los pisos superiores se disponen varios observatorios que permiten alcanzar diferentes panorámicas de la ciudad; así mismo se encuentra una plataforma retráctil, localizada a +90.75m, para practicar Bungee Jumping y, finalmente, el último piso se ofrece como un gran balcón urbano desde el cual se logra una vista de 360º de todo el entorno y donde se genera la caída del agua de la gran cascada urbana.

Con este proyecto se busca, como señalan sus autores, “re-evualar el concepto de hito visual. Más que una exploración sobre la expresión y la forma  se trata de una reflexión sobre los retos que enfrentamos a medida que nos dirigimos a una época post-petrolera.  Este proyecto representa un mensaje sobre el futuro de nuestra sociedad”.

Fuente: Imágenes Grupo RAFAA

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